viernes, 4 de junio de 2010

la novela de la vida



Cuando era chiquita recuerdo que me latía el corazón muy fuerte de felicidad cuando sentía en la radio algún bolero, eso significaba poder ver la escena más romántica de la historia: cada vez que asomaba la nariz por la puerta de la cocina descubría a mis viejos bailando como si el mundo no existiera.
El brillo que existe en los ojos de los enamorados no se parece a nada, es la luz misma, una luminosidad capaz de opacar cualquier otra derrumbando sin piedad toda oscuridad.
Cuando se conocieron ella tenia 19, el 23. En menos de 1 año estaban casados aunque nadie apostaba medio centavo por ellos, sin embargo el destino les tenia preparado el regalo mas maravilloso, ese que solo esta reservado para los amores verdaderos, para los enamorados que se entregan y se juegan enteros por eso que sienten, que apuestan por sobre le miedo, la incertidumbre, las dudas, la familia, los opositores, las opiniones ajenas, por sobre todo y todos.
Fueron pasando los años, verlos amarse de ese modo siempre fue una bendición en mi vida.
Un día le pregunte al  viejo - papi, que es el amor, como voy a saber si alguna vez encuentro a la persona de mi vida? - entonces me dijo - si algún día estas con alguien y notas que al mirarlo serias capaz de entregar tu vida por EL sin dudarlo un segundo …  entonces lo encontraste – ufff..., el viejo siempre fue un sabio.

Ya llevan 37 años juntos, el tiempo les cambio el cuerpo, les pinto canas, les dibujo arrugas o les quito pelo, les golpeo la cara pasando dificultades que nunca desearías a alguien, lloraron juntos, se enojaron muchas veces y también se rieron mucho. Se soñaron, se proyectaron mas allá de lo posible, construyeron juntos una vida día a día. Cada pequeño paso SIEMPRE fue pensado de a dos. Será por eso que todavía se siguen llamando por teléfono varias veces al día para saber como están o se dejan notas sobre la mesa diciendo cuanto se aman. Algunas personas fueron destinadas a compartirse de por vida.

Desde que recuerdo mi mayor deseo: que tanta suerte me tocara a mí también para encontrar un amor tan grande como el que ellos se tienen, ese que es para siempre, que te hace crecer de a dos; ese que te da ganas de compartirlo todo con esa persona especial, envejecer juntos, fundirse en el tiempo.

Ellos me demostraron que se puede, estas historias no suceden solo en la novelas.


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