Volvemos de la panadería, ese pan de campo nos espera desde ayer.
Charla va y charla viene, casi llegando a casa apareció Gabriela.
Vestida de negro o algo así, ropa vieja como cuando limpias la casa un sábado a la mañana. Pantalón de gimnasia en un color que alguna vez quiso ser negro, remera estirada, un corpiño deportivo blanco sucio asomaba con vergüenza por debajo de la axila.
Pelo teñido, negrísimo, piel blanca, voz ronca a lo Adriana Varela.
Plato de loza en mano, anillos, collares y demás chucherías (ella dijo que eran de plata), un pote de limpia metales, trapito.
Me mira con curiosidad y me dice: que lindo te queda ese vestidito! yo tengo uno igual.
Sinceramente el asombro me hizo parar a escucharla. Hablaba raro, como deslizándose por un tobogán infinito.
Sigue diciendo: sos una pendeja, nena que linda es tu mama! (le dijo a la gordita que estaba de mi mano).
Sabes? yo trabajo en la UBA (cuando quieras te consigo laburo ahi, me visas y listo) soy actriz y mi tío es Enrique Pinti.....cuando quieras podes venir a charlar un rato a casa, si ves un auto negro en la puerta, toca el timbre que estoy seguro.
Juro que no me salían palabras, sentía una mezcla de ternura y pena, no se.
Me contó que tiene un nene adoptado todavía en el jardín y otro grande que se había ido a trabajar. Que tiene 42 años, que estaba yendo al gimnasio, que estaba separada, que tenia mucha ropa sin usar y que seguro me quedaria muy linda a mi, cuando quiera la puedo ir a buscar, me dijo.
En fin, la escuche con respeto, me sentía un poco acosada pero no quise ser violenta ni descortés. Hablaba mucho. Parecia que tenia ganas de conversar pero no creo que tuviera con quien hacerlo.
Otro día charlamos mejor, si? - dije - ahora tengo que ir a hacer el almuerzo.
Si si, claro! no me digas que no te divertiste un rato...y gratis! ... ah me llamo Gabriela - me dijo mientras cerraba la puerta de su casa.
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